Abogado Aviles

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EJECUCION DE SENTENCIAS: EL CUENTO DE NUNCA ACABAR

Cuando el cliente obtiene una sentencia en la que se le reconoce un derecho de crédito frente a un tercero, suele estar satisfecho de ver por fin reconocido su derecho, pero nosotros, los abogados, sabemos que en ese momento empieza lo peor: en la mayoría de los casos un verdadero via crucis para intentar cobrar la cantidad adeudada.

En muchas ocasiones, por desgracia la mayoría, pasan muchos años hasta que terminemos de cobrar el principal, intereses y costas y eso si tenemos la suerte de que el ejecutado tenga bienes a su nombre, esté empleado o perciba una pensión.

En el caso de los empleados por cuenta ajena se les puede embargar la nómina hasta el límite que dispone la ley (artículo 607 de la Ley de Enjuiciamiento Civil), por lo que si su salario es pequeño es probable que no se le pueda retener nada o que se le retengan cantidades muy pequeñas. Si son profesionales autónomos los problemas aumentan y, en el caso de que incumplan, aunque la ley prevé la imposición de multas o que se deduzca testimonio por una delito de desobediencia grave a la autoridad, en la práctica nos encontramos con que los juzgados son reacios a la imposición de multas porque consideran que no se van a pagar y, por otra parte, debe tratarse de un incumplimiento reiterado y grave para que se deduzca testimonio y se inicie la vía penal contra el incumplidor.

En definitiva, el que ha tenido una ejecución judicial sabe de lo que le estoy hablando y es un grave y serio problema, pues el ejecutado ignora las órdenes judiciales sin que le ocurra nada y el ejecutante se siente impotente por no poder cobrar la deuda a pesar de tener una sentencia que reconoce dicha deuda.

La ejecución de la sentencia se convierte entonces en el cuento de nunca acabar para desesperación de abogados y clientes.

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